Doctor Who 50 Aniversario: Celebrando a William Hartnell

21 enero 2013

William Hartnell no es precisamente famoso por aparecer en los rankings como el Doctor mejor considerado. Su reputación se vio disminuida con la entrada progresiva de esos doctores más modernos, dotados ya de un humor bien definido y de cierto toque de  locura que siempre fue caracterizando al personaje.
Pero para muchos, él, siempre ha sido el Doctor, un viejo algo duro y un héroe lleno de energía que, aunque no sea capaz de hacer muchas carreras, su imagen impactó desde el principio en la pantalla.
Es uno de los más agudos y más sabios, es un hombre mayor que a veces roza la agresividad y bordea siempre el misterio, la incertidumbre, es un Doctor severo que también sabe hacer un alto en el camino de vez en cuando, un Doctor con grandes dotes de actuación en el que muchos de sus sucesores tuvieron una clara referencia.
Hartnell, siempre fue capaz de transmitir un gran abanico de registros, poseía un gran sentido del misterio, de la picardía y del peligro… cualidades que según muchos, ninguno de los actores que vinieron después supieron – o pudieron- alcanzar.

El “Doctor Hartnell” podía hacer magia en el momento que deseara.

Algunos críticos opinan que ese cambio que aportó Patrick Troughton al personaje del Señor del Tiempo fue un error, un paso atrás sobre los cimientos que estableció William Hartnell. Su gama de caracteres y de registros era asombrosamente amplia: Ira, romance, desesperación, acción, fascinación, misterio…. Fue él quien de alguna forma inició esa compleja personalidad del Doctor, aunque a través de unas pinceladas más oscuras, más severas quizá…

Bien es cierto que el ritmo de las series en la época de Hartnell era más pausado, y que carecía desde luego del efectismo visual que ahora conocemos, y no sólo eso, también intuimos en esos primeros episodios de la serie cierta lentitud en los diálogos, y es que, éste fue un aspecto que durante un tiempo se ocultó por su sensibilidad: William Hartnell padecía una enfermedad que afectaba a su memoria; pero aún así, lograba suplir los “olvidos” con aportaciones propias, construyendo a la vez su propio personaje fuera del guión, llegando a ser casi imposible intuir donde terminaban las líneas oficiales y donde empezaba las de Hartnell, mérito que todo el equipo le reconocía en esas sesiones interminables de trabajo: Rodaban durante cuarenta semanas al año y en directo, es decir,  cada diálogo, cada escenario, cada uno de los momentos de Doctor Who de aquellos años sesenta, era grabado de una sola toma. Menospreciar esos capítulos de alguna forma en nuestro siglo XXI, por carecer de todo ese “efectismo” visual y técnico del que, tal vez, tan mal acostumbrados estamos, sería un error lamentable que hemos de tener en cuenta.


La capacidad de Hartnell para impactar estaba ya presente desde el primer instante en “Unearthly child”, justo en el momento en que lanza esa importante pregunta a Ian y a Barbara: “¿Qué va a pasar con ustedes?”…
Y es que este capítulo, “Unearthly child”, es magnífico hasta el final. Es el primer episodio de Doctor Who. “Es Doctor Who”. Puso el listón muy alto ya en su época, tanto, que incluso Russell T. Davis fue consciente de que no iba a alcanzar ese nivel con la re-apertura de la serie en 2005 con el capítulo “Rose”, y que debería esperar unos capítulos más para obtener quizá el mismo reconocimiento que ese clásico.

Para muchos el Noveno y el Primer Doctor tienen mucho en común: Un misterioso viajero fuera de su inaccesible tierra natal, algo extraños y con un punto de dureza en su carácter… Aunque en Hartnell su oscuridad y misterio era mucho más evidente; en aquellos años todo era nuevo y se tenían grandes perspectivas, no sólo en la misión de educar y entretener a los niños. Se cuidaban mucho las historias y tenían una duración argumentativa bastante extensa… Un capítulo podía durar meses, como es por ejemplo el caso de “Los romanos”, alcanzando casi el nivel de “epopeya”, donde no se excluía por ejemplo los instantes de humor. De hecho, sus guionistas, Terry Nation y Dennis Spooner, eran ambos escritores de comedia antigua.

Otro capítulo a tener en cuenta fue el de “Los Aztecas”, un trabajo cuidado donde Hartnell destaca con su interpretación, sobre todo en su papel galán al intentar enamorar a una mujer con tal de tener acceso a la tumba donde la Tardis ha quedado atascada.

Definitivamente este actor, poseía todos los destellos –y misterios- necesarios para ser un Doctor inigualable, fue un genio incansable con grandísimas cualidades que hemos de seguir reconociendo, recordando, y en especial en el capítulo de “Los tres Doctores”, momento en que ya estaba muriéndose. Y ahí, fue sencillamente brillante; poesía de hecho…


Fuente: Den of Geek
Traducción de Alicia Winter para Papel Psíquico.



1 comentarios :

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moyyyado
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28 mayo, 2013 delete

Cuando era niño de 4 o 5 años, pasaron por error (en México no hay TV inteligente)algunos capítulos de esta serie en México, vi 2 o 3 capítulos de este doctor y él era el que me daba miedo, lo encontraba muy misterioro, espeluznante; me daba miedo pero quería verlo de nuevo. Fue hasta 2005 que lo encontré por casualidad en donde venden videos (cosa rara poque casi no venden de Europa), lo vi y me gustó bastante; gracias a eso e internet, pude descargar toda la serie clásica sin perderme dede luego la nueva. Y si, creo que William Hartnell puso con su personalidad los cimientos de los que sería Dr. Who; también quiero agregar que sus primeros compañeros Bárbara e Ian son subestimados

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