Regenerando Doctor Who (II) Russell T.Davies

27 septiembre 2013


Russell T. Davies: 2005-2009 

Por Rubén Carrasco | 27/09/13

Russell T. Davies es un obseso de Doctor Who, tal como suena. Es un coleccionista empedernido y uno de sus mayores sueños era hacerse cargo de la serie. Sin ir más lejos, la obra más conocida de su dilatada carrera antes de convertirse en showrunner del nuevo Doctor Who, Queer As Folk (1999-2000), serie sobre el mundo homosexual que recibiría un remake americano entre el 2000 y el 2005, está plagada, de arriba a abajo, de referencias al Doctor, llegando a incluir metraje de algunos episodios antiguos. Así pues, él era la persona indicada para devolver Doctor Who a la palestra y renovarlo para el público del siglo XXI.

Como buen fan de la serie original, Davies se preocupó muchísimo por captar el espíritu de la ésta: el toque familiar, la aventura clásica centrada en el peligro y los tiempos límite, el humor, etc. Además, si tuvo un acierto a la hora de plantear su visión del clásico, fue el hecho de imprimir a la serie un aire algo más adulto del que acostumbraba a tener, así como recurrir a estructuras narrativas complejas, lo que le ayudó a arrastrar a una gran parte del público que había visto la serie durante su infancia y que ya era adulto, a la vez que le facilitaba la tarea de abrirse hacia segmentos de la audiencia que, hasta la fecha, no se habían acercado a la franquicia (sobre todo adolescentes y adultos en el ámbito internacional, en el que Doctor Who aún no era tan popular). Aun así, Russell nunca olvida que trabaja con una serie primordialmente familiar y que, lo que debe imperar, es la diversión y la emoción. ´

El nuevo Doctor Who no tardó nada en convertirse en un rotundo éxito, tanto dentro como fuera de su país de origen. Sus situaciones surrealistas, sus efectos especiales (cutres en comparación con otras producciones del momento), sus personajes, su humor (así como su drama) y su, a priori, sencillo argumento (que, poco a poco se va desgranando en complejidad), se ganaron al público a una velocidad de vértigo, en gran parte gracias a Internet y a la extensa comunidad que se creó en la red alrededor de la ficción británica. Tal fue el éxito cosechado por la serie capitaneada por Davies, que éste se aventuró a crear dos spin-off a partir de personajes secundarios.

Por un lado encontramos Torchwood (2006-), protagonizada por el Capitán Jack Harkness (John Barrowman), un humano del siglo LI que, tras conocer al Doctor y viajar con él (durante la primera temporada de la nueva etapa), recibe el don de la inmortalidad y, por devenires del destino, acaba estancado en la Inglaterra de finales del siglo XIX, donde entra a formar parte del Instituto Torchwood, una organización fuera del sistema que lucha para defender el Imperio de ataques extraterrestres. Torchwood es más adulta y oscura que Doctor Who, pero mantiene un estilo aventurero similar al de la serie madre hasta la tercera temporada, donde vira hacia una ciencia ficción más social y especulativa con una estética más realista. Por otro lado, Davies rescata uno de los personajes más queridos del whoniverso para crear The Sarah Jane Adventures (2007-2011), protagonizada por Elisabeth Sladen como Sarah Jane Smith, personaje que ya interpretó en la serie original entre 1973 y 1976 y recordado como uno de los acompañantes más míticos del Doctor.



 La serie surge de la aparición estelar del personaje de Sarah Jane en el capítulo de Doctor Who titulado School Reunion (2x03), donde se reencuentra con el Doctor después de casi treinta años (y media docena de encarnaciones de éste después). Tras la buena acogida de esta colaboración, creó una serie exclusiva para en personaje de Sladen, una intrépida periodista que resuelve casos sobre aliens acompañada de su hijo y sus amigos. Esta ficción es la más infantil de las tres series regentadas por Davies, destaca por recuperar al 100% el espíritu de las aventuras clásicas de Doctor Who y fue un éxito tanto entre el público infantil como entre los seguidores de la serie madre. The Sarah Jane Adventures es, además, el mayor intento de Russell por enlazar su nueva visión de whoniverso con todo lo hecho anteriormente con una clarísima voluntad continuista.

 Si por algo destaca la etapa de Russell T. Davies al frente de Doctor Who es por la creación de estos dos productos derivados y el complejo juego narrativo que llevo a cabo entre las tres series (con tramas y personajes saltando de una a otra), hasta culminar en el apoteósico evento televisivo que marcó el inicio del fin de su etapa al frente de la serie principal (The Stolen Earth y Journey's End – 4x12 y 4x13), donde los personajes de las tres series se encontraban en una historia única y un enfrentamiento épico contra los Dalek, raza robótica que supone uno de los mayores enemigos del Doctor (aparecen por primera vez en el segundo serial de la serie, creados por el escritor Terry Nation).

 Davies destaca por presentar protagonistas bastante alocados, descarados (pero celosos de su vida privada) y custodios de uno o varios secretos (ya sea su pasado, su futuro, su homosexualidad, etc.). Stuart Jones (Aidan Gillen) es así en Queer as Folk, del mismo modo que lo son Jack Harkness o Sarah Jane y, por supuesto, El Doctor. El Doctor de Davies, a diferencia de otras encarnaciones, destaca por ser un ser profundamente trágico, atormentado por causar la destrucción de su raza (tras los eventos acaecidos al final de la Guerra del Tiempo entre Los Señores del Tiempo y los Dalek) y convencido que no tiene derecho a querer a nadie ni a tener a alguien a su lado. Es un solitario. Aún así, su naturaleza curiosa y el profundo respeto y admiración que profesa por la raza humana (sobre todo porque sabe que con su perseverancia llegarán, en el futuro, a cada rincón del universo) hacen que siempre acabe acompañado de alguien. Es más, necesita estar acompañado por un ser humano, pues como último de los Señores del Tiempo, los seres más poderosos del universo, a veces pierde el norte y deja que su lado oscuro (el dolor, la ira) se apodere de él y lo vuelva alguien cruel. Sólo un ser humano puede frenarlo y mantenerlo a raya.

Esto choca con la idea tradicional de que El Doctor no puede permanecer con las mismas personas durante mucho tiempo, lo que lleva a El Doctor de Russell T. Davies a permanecer siempre a una distancia prudencial y a intentar cubrirse con una coraza emocional que, finalmente, lo convierte en alguien solitario, aunque rodeado de personas. Los otros protagonistas de Russell sufren del mismo mal: por temor a abrirse tienden a vivir encerrados en sí mismos, con sus secretos, aunque, día a día trabajen con gente y aparenten un alto grado de confianza con ellos.


 Junto a los protagonistas, además, Davies tiende a poner a un personaje a la altura de estos de un modo similar a como El Doctor siempre va con un acompañante. Este “acompañante” suele ayudar a generar un choque y, a la vez, un encuentro entre dos generaciones diferentes, de un modo similar a como el nuevo Doctor Who pretende condensar y reinterpretar la serie clásica. Los companions acostumbran a ser personas normales y corrientes y, en la etapa Davies, destacan por tener dudas de algún tipo sobre su persona o inseguridades varias que lograrán superar gracias a sus viajes con el Doctor. Estos acompañantes, además, tenderán a establecer cierta relación platónica con su “mentor”, alguien mayor o con más experiencia. En cuanto a personajes, y a modo de curiosidad, una constante en Russell T. Davies es nombrar, siempre, en cada una de sus series, a algún personaje con el apellido “Jones”.

Si algo destaca en la etapa Davies es, en este sentido, que, entre la numerosa cantera de acompañantes del Doctor que idea, haya un personaje, Jack Harkness, bisexual (omnisexual, realmente). Russell T. Davies, homosexual declarado, ya había tratado la temática gay en "Queer as Folk" y, tras hacerla pasar brevemente por Doctor Who, volvió a tratarla con fuerza (y total naturalidad, cosa admirable) en Torchwood, protagonizada por el mismo Harkness. La presencia de un personaje bi en Doctor Who no causo ningún tipo de revuelo en Inglaterra, donde el personaje fue recibido además con elogios, convirtiéndose en el favorito de muchos debido a su carácter. Pese a todo, es una persona que como showrunner, tiene muy claras las divisiones entre los targets y los públicos a los que dirige sus obras (de uno muy adulto, pasa a uno familiar y, posteriormente, pasa a uno infantil-juvenil) y, siempre dentro de su estilo, es capaz de bailar entre unos estilos y otros con total soltura, sin desliz alguno.

 Otra característica del trabajo de Russell, que recorre toda su obra y que es clarísima en Doctor Who es su costumbre de hacer constantes referencias a la cultura pop. Como ya hemos dicho, en Queer as Folk son constantes las referencias a El Doctor, mientras que en Doctor Who es de lo más normal que el protagonista reinterprete figuras tanto históricas como actuales a partir de sus comentarios y bajo la premisa de que, por ser un viajero del tiempo, ha conocido y ha vivido situaciones con todos (míticas son las referencias a Harry Potter y a su autora en The Shakespeare Code - 3x02).

 En este sentido, Davies no sólo respeta el humor típico de la serie clásica, sino que, en el mencionado intento de hacer la serie atractiva también para audiencias adultas, tiende a revestir los diálogos con toques de ironía y cinismo que crean un universo propio de la serie muy marcado.



 Doctor Who destaca por el ritmo de sus guiones y por el constante movimiento, en gran parte transmitido gracias al personaje de El Doctor, de naturaleza inquieta y excitable. En cuanto a la construcción argumental de guiones y temporadas, Russell T. Davies parece tenerlo todo medido al dedillo. Aparentemente, parece que no haya lugar para la improvisación dentro de sus biblias (documento que recoge todos los datos relacionados con una temporada de una serie, desde argumentos a personajes) y tiende a abrir y cerrar tramas por un periodo no superior al de la temporada en curso (quizá debido a la necesidad de controlar argumentalmente tres series a la vez). Lo que sí que hace, con frecuencia, es recuperar detalles de capítulos o temporadas pasadas para montar nuevas líneas argumentales o episodios. Davies, pese a supervisar todos los guiones, sólo acostumbra a firmar los capítulos iniciales y finales de la temporada, así como aquellos importantes para la trama general.

Y es que, a diferencia de la serie clásica, los capítulos en el nuevo Doctor Who tienden a la autoconclusión, aunque suele haber dos o tres casos por temporada en los que dos capítulos forman un tándem para configurar una única aventura (al más puro estilo de los seriales clásicos). Lo que acostumbra a hacer Davies es plantar a lo largo de todos o casi todos los capítulos de la temporada un elemento que recoge al final, dando unidad a la temporada a la vez que sorprende al espectador. El elemento con el que juega (Bad Wolf en la primera temporada, “Torchwood” en la segunda, “Harold Saxon” en la tercera y el retorno de Rose en la cuarta) suele estar presente de forma muy evidente, unas veces, o pasar desapercibidos, configurando así un interesante juego con el público, ávido de pistas, algo con lo que han jugado otras series, sobre todo, gracias a Internet.

 La recapitulación final de cada temporada que establece Russell T. Davies tiene mucho que ver, además, con su forma de entender el show. Para él, el mejor recurso para transmitir la emoción y mantener las cargas de tensión dramática (que las hay, y muy potentes, pese al predominio del tono desenfadado y humorístico), es la épica. Este director y guionista apuesta por situaciones límite espectaculares que impliquen la puesta en escena de numerosos elementos (naves espaciales, miles de robots, batallas, planetas enteros en guerra, etc.) que culminan en escenas de épica televisiva desatada, donde las fuerzas del mal son vencidas por los héroes protagonistas. En cuanto a la estética de la serie, la etapa de Davies destaca por el color. En todas sus obras hay un predominio importante de colores cálidos (amarillos, rojos y anaranjados) muy vivos, saturados, hecho que puede apreciarse, por ejemplo, en las cabeceras, logotipos y fotografía de las cuatro series nombradas (aunque Torchwood pierda esta característica en su tercera temporada a favor de una fotografía más fría y realista). En Doctor Who, por ejemplo, el logotipo, el vórtice temporal, incluso el set que representa el interior de la TARDIS destacan por los tonos dorados y anaranjados (que contrastarán enormemente con la estética que impondrá Moffat tras la marcha de Davies).

 Por otro lado, como ya hemos comentado, los efectos especiales mejoran enormemente en relación a la serie clásica, introduciendo gráficos por ordenador que permiten a Davies llevar a cabo sus fantasías épicas, aunque siempre hay lugar para homenajear las viejas maneras de trabajar, por lo que los trajes, el maquillaje y las prótesis predominan a la hora de poner en escena especies alienígenas, en lugar de apostar por una total digitalización.


Otro elemento que marca sobremanera la estética del nuevo Doctor Who es la música, con una magistral banda sonora compuesta por Murray Gold y orquestada por Ben Foster. Destaca por la cuidada instrumentación y la variedad de temas que ayudan, al igual que los efectos especiales, a lograr la atmósfera épica que busca Russell. Russell T. Davis abandonó Doctor Who en 2009 después de insuflarle más vida de la que nunca había tenido, coincidiendo con el abandono de la serie del décimo Doctor, David Tennant. Aún así, sigue ligado al whoverso, pues, tras contar con cuatro entregas, aún no se ha anunciado el final de Torchwood, una ficción que ya es totalmente independiente de la serie madre (aunque las referencias a ésta son constantes) y, hasta la muerte de la actriz Elisabeth Sladen, en 2011, continuó su trabajo en The Sarah Jane Adventures.

Próximamente, para concluir esta serie de artículos analizaremos los cambios que se dieron en Doctor Who con la llegada al poder de Steven Moffat, el hombre con el peso de la celebración del 50 aniversario a sus espaldas. 








Artículo original de Rubén Carrasco Picazo
Imágenes: sylvestermccoy.com

Doctor Who is © BBC.


1 comentarios :

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Jess
AUTHOR
27 septiembre, 2013 delete

Me gusta Russell porque es un escritor increiblemente dedicado a sus personajes. Estos personajes son tan agradables, te enamoras tan fácilmente de ellos, que cuando dejan la serie no dejas de extrañarlos y de desear que regresen. A Moffat le concedo que se le ocurren tramas únicas, pero para el desarrollo de los personajes, RTD siempre será el ganador, los personajes de Moffat carecen de un fondo, entonces es más difícil identificarse con ellos o sentirse mal cuando les sucede algo.

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