Recordando a Christopher Barry

28 mayo 2014

El pasado mes de febrero los whovians tuvimos que decir adiós a uno de los directores más importantes de Doctor Who, cuyos capítulos se centraron exclusivamente en la etapa clásica.

De entre las habilidades de Christopher Barry, destacaba su buen ojo para el reparto. Era un hombre meticuloso y guardaba varias libretas dedicadas a actores que habían llamado su atención. Estas libretas dieron a Doctor Who algunas interpretaciones memorables como las de Alan Wheatley en "The Daleks", Ray Barrett en "The Rescue", Frederick Jaegar y Ewen Solon en "The Savages", entre otros.

Pero sobretodo, nunca olvidó que Doctor Who era, principalmente, suspense, y sus cliffhangers nos dieron algunas de las imágenes más importantes de toda la serie: el aterrador brazo del Dalek (al final del episodio "The Dead Planet", en 1963) o el Doctor conduciendo al borde de la muerte (Episodio 3 de "The Savages"), por citar algunos ejemplos.

Barry fue un director que nunca paró de inventar y de buscar lugares inesperados para colocar la cámara, incluso si para ello tenía que colocarse en las cabezas de los monstruos. Fue un hombre que soñaba con ser director de cine, pero cuya carrera se basa principalmente en la televisión; un hombre que apreciaba el reconocimiento de los fans de Doctor Who pero que estaba un poco resentido por como el programa había dominado su carrera desde 1963.

Christopher Barry nació el 20 de septiembre de 1925 en Greenwich, en una familia de clase media alta y su infancia coincidió con el nacimiento del cine como medio de entretenimiento.

Amigo de uno de los críticos de News Chronicle, periodico para el que escribía su padre, Barry le pidió consejo ya que estaba frustrado por la falta de progreso que iba teniendo en sus primeros proyectos. Éste le sugirió que pidiera empleo en Ealing Studios, la compañía de producción cinematográfica más productiva del país en aquel momento. Casualmente, su padre conocía al jefe de los estudios, Michael Balcon, así que no le resultó complicado conseguir una cita con él.

Una vez allí, durante la entrevista, Balcon le preguntó si sabía escribir. "No lo sé, nunca lo he intentado". "Deberías ser capaz de hacerlo, ¡tu padre puede!" le respondió, y de esa forma consiguió su primer trabajo en la industria cinematográfica en 1951 como miembro junior del Departamento de guionistas de Ealing Studios.

Sin embargo, no empezó a escribir, sino que su trabajo consistía más bien en leer: evaluar guiones, estudiando novelas, yendo a obras de teatro por todo Londres y escribiendo pequeños reportajes sobre ellas... De esa manera, adquirió las habilidades de guionista y aprendió el funcionamiento de la producción en los estudios, lo que le permitió formar parte del equipo de dirección. Por aquel entonces, era obligatorio empezar siendo tercer asistante de dirección, pero Barry consiguió saltar esa fase debido al conocimiento que había adquirido y ejerció el puesto de segundo ayudante de dirección, empezando con la película "The Love Lottery".

A mediados de los años 50, le informaron de un anuncio en busca de asistentes de producción en el departamento de Drama de la BBC y Barry no se lo pensó dos veces. Tras una serie de trabajos, finalmente fue confiado al cargo de director, y poco después empezó a formar parte del equipo de una nueva y ambiciosa serie llamada Doctor Who.

Christopher Barry estaba entusiasmado con el voto de confianza de la BBC y dedicó su atención a los desafios técnicos de los guiones de Terry Nation para "The Daleks". Mientras el departamento de arte, con Raymond Cusick al frente, se encargaba de crear esas criaturas mecánicas, Barry le daba vueltas a como sería la mejor forma de plasmar lo que Nation definía como "voces metálicas que se repiten con eco", por lo que a él se debe ese particular tono de los Daleks, que todavía permanecen de la misma forma en los episodios modernos.

Unos meses después de estos episodios, el diseño de producción de Cusick y la atrevida dirección de Barry posicionarían a los Daleks como uno de los iconos dentro de los villanos de la ciencia ficción. El momento final del primer episodio de este serial marcó uno de los cliffanger más improtantes de toda la serie, así como uno de los momentos claves de la misma.

En el guion tan solo se leía "una puerta se abre y un par de grotescos brazos se mueven para rodearla (a Barbara)", sin embargo Christopher Barry fue capaz de generar una tensión con su dirección que habría hecho perder la magia de la escena de haber sido dirigido de otra manera.
"Mi única filosofia, que en realidad no es una filosofía para nada, es que cuanto menos enseñes, mejor" comenta Barry acerca de los Daleks, "coloqué el brazo de esa manera porque quería que la gente pensara 'qué es eso'"

Más adelante en el serial, obligan al Doctor a que permanezca en el suelo, y Barry coloca la cámara a la altura del Primer Doctor, apuntando hacia arriba y enfatizando así la dominancia de las criaturas, algo que posteriormente los directores volverían a repetir para enftizar el poder de los Daleks.

Así pues, parte del encanto del mayor enemigo del Doctor, así como importantes técnicas de dirección de la serie, ya desde sus inicios, se deben a las aportaciones de Christopher Barry.

Los capítulos dirigidos por Barry, tenían ese componente de arriesgado y atrevido que no solo se plasmaba en las imágenes sino que a efectos técnicos y prácticos iban más allá de lo establecido comunmente. De este modo por ejemplo, el final de "The Mutants" precisó de las seis cámaras que habían en el estudio para grabarlo, debido a la complejidad de la secuencia, que descartaba por completo la posibilidad de repetirla si algo salía mal.

Entre esas historias, cabe destacar una en particular: "The Creature from the Pit". Dirigida en 1979 se trata del tercer serial de la decimoséptima temporada, protagonizado por Tom Baker como Cuarto Doctor. Christopher Barry consideró esta como el punto más bajo de toda su carrera, y cree que fue el motivo por el que el nuevo productor de la serie, John Nathan-Turner, nunca le volvió a pedir que volviera al programa.

Por aquel entonces, el propio Barry había perdido la fe en el proyecto de Doctor Who, y el hecho que coindicidera con la llegada de Nathan-Turner a las riendas del programa era solo casualidad.

En 1991, sin embargo, añadió en una entrevista que algunos de los motivos de su descontento se debían a las decisiones del productor en los castings:
"Un día me encontré a Peter Davison (Quinto Doctor), con quien había trabajado muy agusto anteriormente, y le pregunté qué tal le iba, que estaba haciendo, y me dijo que había hecho el casting para Doctor Who. No podía creerlo. Me preguntó si creía que debería hacerlo. Lo pensé un momento, y le dije que no. Todavía creo que decía lo correcto. No creía en él y no creía tampoco en Colin Baker."
En 1983 dejó definitivamente la BBC y a la edad de 76 años, después de unos últimos trabajos, decidió retirarse definitivamente.

Durante la celebración del 50 aniversario en Londres, en el evento organizado en el ExCel en noviembre, Christopher Barry asistió a comentar el primer episodio de "The Daemons", siendo una de sus últimas apariciones en público tratando su trabajo y donde comentó a la audiencia que esa historia era de la que más orgulloso se sentía. Al acabar el visionado estuvo hablando con los fans y firmando autógrafos.

Desgraciadamente, menos de tres meses después Barry fallecería debido a las heridas sufridas en una caída de unas escaleras en un centro comercial. Desde Papel Psiquico queremos hacer honor a su memoria y que mejor forma de hacerlo que volviendo a ver su episodio favorito: "The Daemons" os espera, companions!







Artículo de Saida Herrero para Papel Psíquico.
Fuente: Doctor Who Magazine
Doctor Who is © BBC.
Doctor Who España.


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