El curioso caso de John Smith

11 julio 2014

















Ya informamos en su momento de los dos ganadores del II Concurso de Fanfincts de Papel Psíquico.
El primer premio fue para  "La Caída del Capitán" de Juan Diego Young (Urugay) y se convertirá en corto gracias a los amigos de Vision Factory, que tiene en marcha una  campaña de crownfounding para financiarlo como ya informamos en su momento (Enlace).

Pero también hubo un segundo relato ganador "El Curioso Caso de John Smith" de Lucía Castellano Mayorga (Mota del Cuervo. Cuenca).

Y aquí os lo presentamos. ¡Disfrutarlo tanto como nosotros!










                 

El curioso caso de John Smith 

     Lobo Malo.

     Dos palabras atascadas en la pajita bicolor del espacio y el tiempo, impidiendo que el universo fluya en el orden correcto. Siempre han estado allí desde nunca, hecho que puede confundir a cualquiera. Desde luego, hacía mucho tiempo que esas dos palabras no estaban escritas en mi camino, y era poco probable que volvieran a estarlo alguna vez.

     Aunque, según mi experiencia, lo "poco probable" tiene una irritante aunque esperanzadora tendencia a suceder.

     Oh, hace mucho tiempo que no veía esas palabras...

     Titilando en la pantalla moribunda de la TARDIS, como los ojos de una fiera en la oscuridad, parecen una última advertencia, la súplica de un pasado muerto. Ojalá el Lobo pudiera hacerme cambiar de idea. Ojalá pudiera curar mi cansancio. Ojalá pudiera cerrar el reloj frío que tengo en las manos y acallar el último lamento de mi nave.

     Lo siento, chica. Lo siento tanto, tantísimo... No más viajes. No más dolor. Por favor, perdóname.

     Soy el Doctor. Este es mi último nombre. El único que necesito, un garabato sin sentido para firmar la sentencia de un loco monstruoso con una caja.

     Esta es mi renuncia.

     Y es así como salvo al Universo.


     * * *
 
     —¿Es él?

     —Es él.

     —Eso pensaba.

     El cielo gris de Barcelona era un campo de nubes lentas. Los dos hombres del banco eran el centro de atención de toda la plaza, pero ninguno de los dos parecía haberse dado cuenta, absortos como estaban en pasar desapercibidos. Ni siquiera parecían haberse percatado de que estaba lloviendo, y hablaban mascullando detrás de dos periódicos empapados, con el agua resbalándoles de la nariz cada vez que se asomaban por encima de las páginas.

     —Parece feliz —murmuró en un momento el de la derecha, con la mirada seria clavada en el otro lado de la plaza, donde se desarrollaba un partido de fútbol improvisado. Uno de los jugadores parecía llamar su atención en especial, un joven vestido con el traje de un equipo amateur y el flequillo chorreándole sobre la frente mientras reía. Tampoco parecía importarle la lluvia.

     El de la izquierda bajó la mirada y el periódico. Tenía los ojos hechos de hierro azul. Su chaqueta de cuero negro hacía resbalar la lluvia como gotas de azabache. No respondió.

     —Podríamos marcharnos —el de la derecha sacudió la cabeza, tiritando bajo una larga gabardina empapada. La lluvia le había aplastado el pelo.

     —Estaríamos ignorando el mensaje del Lobo... Sus predicciones, nuestro choque. Más de un punto fijado en el tiempo... Habría una contradicción espantosa —replicó el de negro, grave, levantando la vista en la misma dirección—. Aunque sea tan... injusto.

     El joven futbolista se las arregló para deshacerse de dos contrarios y marcar un gol de manual antes de rodar por el suelo. Se levantó de un salto, con un grito de salvaje alegría, lanzándose al abrazo de sus compañeros. Después salió corriendo hacia una chica que lo aplaudía a voces, estrechándola con fuerza, y ambos se echaron a reír.

     —Lleva meses aquí —escupió el de la derecha, asqueado—. Lo recordará todo. ¿Cómo podemos hacerle esto?

     —"Lo que se debe hacer" no siempre te deja dormir después, pero alguien tiene que hacerlo —respondió su compañero, con una sonrisa torcida—. Él lo sabe.

     —Maldito sea nuestro nombre, Doctor.

     —Alguien tiene que llevarlo.

     * * *

     —¿John Smith?

     El joven se giró hacia los dos desconocidos, esbozando una sonrisa casi infantil. Uno de ellos le tendió la mano. También sonreía, pero sus ojos eran amargos como castañas abiertas.

     —Venimos a darle una mala noticia sobre ese reloj que tiene en la chimenea.




¡Enhorabuena Lucía por esta gran historia!






Artículo de Montse García para Papel Psíquico.
Doctor Who is BBC.
Doctor Who España.

1 comentarios :

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13 julio, 2014 delete

Es increible como un relato tan breve puede estar lleno de tanta emoción, enhorabuena a la autora... espero que escriba más

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